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Efectos de la ingesta de agua y bebida deportiva en corredores amateurs

Bebidas Europa

En la actualidad, se han incrementado el número de practicantes y las pruebas de resistencia de todo tipo a nivel mundial. Concretamente, en España, ha sido notable este incremento en lo que respecta al número de carreras por montaña realizadas, así como la cantidad de participantes, y en especial, en la modalidad de 21 Km y 1000 metros de desnivel acumulado. Este tipo de carreras se desarrollan principalmente por pistas, caminos forestales no asfaltados, senderos, barrancos y otras zonas de montaña, llegando a alcanzar pendientes de 40º en algunos momentos, y nunca con más de un 15% del recorrido realizado por asfalto.

Con un adecuado control, los beneficios de la actividad física sobre la salud, incluyendo las actividades de montaña, son indudables, sin embargo, más de un 50% de los corredores amateurs suelen auto-entrenarse y pueden tener problemas para completar, dentro de unos márgenes saludables, este tipo de pruebas de larga duración (2-3 h) y alta exigencia (física, mental y técnica).

Diversos estudios han demostrado que las carreras por montaña producen un elevado grado de fatiga neuromuscular y aumento de marcadores clave como la creatin kinasa, que se mantienen varios días después de la finalización del ejercicio. Además de este tipo de fatiga, el corredor de montaña se enfrenta a la fatiga inducida por las condiciones climáticas del entorno, media alta montaña y climas extremos.

En España, la alta humedad y calor, propician la aparición de patologías por pérdidas de fluidos. Si estos deportistas no tienen en cuenta que un 80% de la energía empleada en la contracción muscular es liberada en forma de calor y que el reflejo de la sed es una respuesta ante la deshidratación ya instaurada, su rendimiento podría bajar, e incluso su salud podría verse comprometida.

Se sabe que, durante el ejercicio de larga duración, la pérdida de fluidos por la sudoración tiende a limitar el flujo sanguíneo al músculo a través de una reducción del volumen plasmático y el volumen sistólico en cada latido. Concretamente, existen evidencias de una disminución del rendimiento deportivo con tan sólo pérdidas del 1% del peso corporal por un aumento del trabajo cardiaco y, en esta línea, otros autores advierten que pérdidas de peso corporal superiores al 2% afectan sobre todo al ejercicio aeróbico en climas cálidos, además de disminuir el rendimiento mental y cognitivo.

Los beneficios de una correcta hidratación previa al entrenamiento y durante la competición han sido ampliamente aceptados por la comunidad científica y, del mismo modo, se ha aceptado que la ingesta de bebidas con una mezcla de electrolitos y carbohidratos ayudan a reponer la pérdida de líquidos y electrolitos producida durante la sudoración, previenen la reducción del volumen plasmático, regulan la sensación de sed y retrasan la aparición de fatiga, con el consiguiente beneficio en el rendimiento.

Así, es lógico pensar que, en carreras por montaña, una correcta estrategia hídrica y un adecuado aporte de electrolitos y carbohidratos suponen una ventaja desde el punto de vista del rendimiento y de la salud. Sin embargo, como señalan ciertos autores la mayor parte de la información que tenemos sobre la respuesta termo-regulatoria durante el ejercicio, proviene de estudios realizados en laboratorio, siendo más escasos los estudios que han evaluado el rendimiento e hidratación en situaciones reales y contextos ecológicamente válidos15,19. En esta línea, para comprender realmente la respuesta del deportista en situación real, y trasladar el conocimiento científico a la competición o al entrenamiento, la Facultad de CC de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Católica de Valencia han desarrollado un estudio interesante.

Determinar las tasas de deshidratación de los deportistas que practican carreras por montaña en un ambiente real, con ingesta voluntaria de líquidos, en la modalidad de 21 Km y 1000 metros acumulados. Y comparar los efectos fisiológicos y antropométricos, entre realizar la carrera con ingesta voluntaria de agua (CcA) o realizarla con ingesta voluntaria de bebida deportiva (CcB).

Este estudio demuestra la importancia del mantenimiento de un adecuado hábito de reposición hídrica, pues ni con bebida deportiva, los deportistas consiguen evitar la deshidratación. No obstante, las consecuencias o repercusión sobre el rendimiento, derivadas de una insuficiente reposición hídrica durante el ejercicio, podrían ser menores con la bebida deportiva, frente a solo ingesta de agua.

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Fuente: Food News Latam® www.bebidaslatam.com

 

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