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Aplicación directa de hormona aceleraría etapa reproductiva del banano

Agricultura Colombia

Una dosis de 0,05 miligramos por litro de la hormona citoquinina (trans-zeatina ribósido) en la etapa juvenil de la planta de banano contribuye a su crecimiento y acelera su etapa reproductiva. Con este método, el agricultor generaría mayores ingresos económicos, ya que gana entre 10 y 12 días más de cosecha, es decir, que si en un año se logran 52 cosechas (una por semana), con este método se llegaría a 54 en el mismo tiempo.

 

Así lo revela la investigación del ingeniero agrónomo Luis Gregorio Schiller Fontalvo, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien buscaba determinar qué hormona y en qué dosis podría tener una influencia en la aceleración de la etapa reproductiva de esta planta.

“Tras una revisión literaria decidí aplicar directamente la hormona citoquinina en la planta –ya que esta es la más abundante durante su etapa reproductiva–, primero para determinar si la hipótesis era cierta y ver qué efectos positivos o negativos podrían causar según la dosis usada”, señala el investigador.

El estudio contó con una etapa de laboratorio y otra de campo en dos parcelas de 200 m2 de las fincas El Polo (vereda El Mamey) y La Paz (corregimiento de Río Frío), en la zona bananera de Santa Marta.

En la fase de campo se sembraron plantas de banano provenientes de meristemos (células pequeñas responsables del crecimiento vegetal) en dos tipos de suelo y con un plan de fertilización acorde a cada uno. Cuando las plantas se sembraron se empezó una aplicación foliar con una bomba manual, tecnología comúnmente utilizada para aplicaciones y aspersiones en plantas. Junto con la hormona se usó agua tipo I (sin ningún mineral, químico ni microorganismo, extremadamente pura).

Con el apoyo del personal de las fincas se hicieron 6 aplicaciones con 15 días de diferencia entre una y otra, pues si se hacía semanal se corría el riesgo de que la planta generara mala formación del follaje y el racimo, o plantas deformes.

“Las personas de la finca me ayudaron con los espacios de tierra, donde sembré y me encargué del mantenimiento; los propietarios me ayudaban en el riego y control de maleza”, indicó el ingeniero.

Trabajo en laboratorio

A partir de la cuarta semana de siembra en campo se tomaron las muestras y se les extrajo el meristemo de cada planta seleccionada in situ; a este tejido se le realizó la técnica de Johansen, en el Laboratorio de Fisiología Vegetal de la UNAL Sede Bogotá, para procesar cada muestra y evaluar si hubo cambio en la morfología del meristemo.

Por esta técnica se determinó que la dosis más baja –de 0,05 mg.L-1 de citoquinina– influyó en el cambio de meristemo vegetativo a reproductivo en la semana 4 de las plantas que tenían tres aplicaciones del tratamiento hormonal, y presentó los mejores efectos sobre las variables de crecimiento, tales como altura a la V, diámetro del seudotallo, ancho foliar y área foliar.

Entre tanto, las plantas que no recibieron el tratamiento iniciaron este cambio en la semana 10 de siembra.

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